Mito del Dybbuk

Mito del Dybbuk

En el folclore judío, un Dybbuk es un espíritu maligno capaz de poseer otras criaturas, este demonio es el alma en pena de un pecador que, al haber decidido no permanecer en el inframundo, regresó para penetrar en el cuerpo y alma de una persona. La palabra dibbuk se deriva del hebreo דיבוק que significa “adhesión”, porque el espíritu se adhiere al cuerpo de una persona viva y lo habita. Significa también “espíritu atado” en yiddis y designa un concepto judío que expresa una de las posibles situaciones del alma tras la muerte. En estos espíritus el mal es más fuerte y predomina sobre el bien.

El dybbuk busca personas en las cuales el espíritu se ha separado del cuerpo, pues así puede colarse y efectuar la posesión. Esto sucede cuando el alma y su cuerpo no están totalmente conectados entre sí a causa de la melancolía severa o problemas psicológicos. Estos espíritus se sienten atraídos por personas que experimenten deseos o inclinaciones malignas parecidas a las que el pasó en vida, así bajo la influencia del dybbuk, le es más fácil actuar de mala manera y ceder a estos impulsos.

Para expulsar al dybbuk del cuerpo de una persona, es necesario un ritual, en el que un rabino toca música ceremonial, dentro de un círculo de 10 personas en torno a él y el poseído. Además  todos deben recitar el Salmo 91 tres veces, así se logra la comunicación con el espíritu, y se le pide que abandone el cuerpo del poseído, para seguir el camino de su propia salvación. Para realizar este proceso con éxito, es preciso conocer el nombre de la entidad y entonces poder darle órdenes.

Cuando las personas se olvidan de la bondad y el amor por el prójimo y por uno mismo, encaminándose en una vida pecaminosa, los demonios empiezan su labor, tratando de poseer esa alma llena de pecado.